sábado, 8 de mayo de 2010

VIVIR EN PAZ NO ES UN AUTOPIA


Vivir en Paz no es una Utopía
por María Antonieta Solórzano

¿Será que es una utopía pretender vivir en un mundo en el que las relaciones entre las personas muestren que somos una única comunidad con un solo objetivo, que no es otro que convivir en paz? La misma pregunta cabe, por supuesto, para una familia o para un país. Me lo preguntan algunos amigos y lectores, y creo que este cuestionamiento es relevante.


Desde luego que al pasar la mirada a lo largo y ancho de la historia de la humanidad, la guerra por la dominación y la explotación surge como protagonista principal.

La injusticia social, producto de las acciones abusivas de personas y países que acumulan para sí el control político, económico y social, se legitima a través de leyes que cubren capítulos enteros de nuestra historia. Los intentos de vivir en la equidad solo parecen sueños fugaces que se desvanecen invitándonos a renunciar a la utopía, a aceptar como único destino vivir luchando por el poder, vivir para la guerra.

Ello nos conduce a mirar como un hecho común y corriente que cualquier mujer, que ha sido educada para el ejercicio de la ternura como la mayoría de las mujeres del planeta, o que cualquier niño que hasta ayer jugaba en la parcela, o un hombre cuya misión era proveer y proteger una familia, se conviertan en máquinas de muerte y crueldad capaces de actos atroces. Y ello, con una única explicación: el otro es el enemigo.

Y todos sabemos que los poderosos de la tierra en general, y que los que mandan en la intimidad de los hogares en particular, consideran enemigo a cualquiera que amenace su posibilidad de controlar dinero o afecto. Desde Jesús, todo aquel que hable a favor de la equidad, todo aquel que rete la estabilidad de un imperio o de una jerarquía de poder, es sospechoso. Siempre un personaje como este creará una razón suficiente para ser perseguido, para iniciar la dinámica de la guerra.

Tampoco ignoramos que ellos, los privilegiados, jamás reconocerán que es el miedo de perder el poder lo que anima sus acciones. Ellos prefieren hablar de defender las tradiciones, las instituciones o el orden natural.

Así, hemos visto a los poderosos de la Edad Media perseguir mujeres y quemarlas porque sabían; a los padres de familia sentirse ofendidos porque sus hijos se sienten libres y espontáneos; a los señores feudales hacer la guerra para defender su derecho natural a la sexualidad de cualquier mujer de su propio feudo; a los colonizadores a desplazar bajo amenaza de muerte a los habitantes de una región; en fin, hemos visto a los sistemas de justicia acusar y condenar inocentes.

Desde luego, en estos escenarios esta no es la única violencia que ocurre. También los dominados y maltratados podrán decidir en su defensa, declarar una guerra sin cuartel que busca combatir la injusticia. Muchos podrán entender los múltiples motivos que les asisten ¿Cuántos de nosotros hemos observado desde la barrera y sin comprometernos, cómo la injusticia se ensaña en las vidas de algunos o de muchos? ¿Cuántos nos hemos quedado quietos, hasta que el dolor envuelve a las víctimas en la cadena sinfín de la guerra, sin hacer una propuesta diferente?

Conversando en el consultorio con un hombre que ha dedicado su vida a trabajar por la justicia en general y por la social en particular, me decía: “Defenderse es el único camino hacia la construcción de una sociedad justa, en la que la utopía en que usted cree pueda existir.” Agregaba que se requiere que los abusos en lo personal y en lo social se enfrenten con una defensa contundente. Los invasores, los poderosos, los que mandan, normalmente no reconocen sus límites por el camino de la reflexión. Decidida y difícil convicción, respetable por supuesto, pero contraria a otras.

Es conmovedor encontrarse con personas que efectivamente quieren hacer una diferencia en nuestra historia. Con seres para quienes las mujeres de la edad media eran sabias y podían aportar al desarrollo del conocimiento. Con hijos libres que construirán un planeta libre. Con mujeres que tienen derecho al ejercicio autónomo de su sexualidad. Pero sobre todo, es conmovedor encontrarse con seres que sienten que es criminal desalojar a los habitantes de una región y no tienen duda de que la justicia debe proteger a los inocentes y castigar o rehabilitar a los culpables.

Cada uno de nosotros tendrá que elegir cuál es el destino que quiere que sus hijos recorran. Imaginarlos en una guerra sin cuartel por la dominación, o comprometidos con la utopía de recuperar una vida justa y digna para todos, desarrollando los caminos que la propia conciencia ilumine; en todo caso, para pertenecer a una única comunidad: la de los seres humanos en paz.

Fuente:

www.de2haz1.com/v2/lecturas/el-sentido-d...

miércoles, 5 de mayo de 2010

ESTOY APRENDIENDO A AMAR

Estoy aprendiendo...

Estoy aprendiendo a aceptar a las personas, aun cuando ellas me decepcionan, cuando huyen del ideal que tengo para ellas, cuando me hieren con palabras ásperas o acciones impensadas.

Es difícil aceptar las personas como ellas son, sin que sean como deseamos que ellas sean.
Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo.

Estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a escuchar. Escuchar con los ojos y oídos.
A escuchar con el alma y con todos los sentidos.
Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos, las manos inquietas.
Escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras vanas, superficiales.
Descubrir la angustia disfrazada, La inseguridad mascarada, la soledad encubierta.

Penetrar la sonrisa fingida,la alegría simulada, la vanagloria exagerada.
Descubrir el dolor de cada corazón.
Poco a poco, estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a perdonar. Pues el amor perdona, quita los rencores, y cura las heridas que la incomprensión e insensibilidad lo lastimaron.

El amor no alimenta resentimientos con pensamientos dolorosos.
No cultiva ofensas con lástimas y autoconmiseración. El amor perdona, olvida, extingue todos los esquicios de dolor en el corazón.

Poco a poco...
Estoy aprendiendo a perdonar.
Estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas.
Valor soterrado por el rechazo, por la falta de comprensión.
Cariño y aceptación, por las experiencias desagradables vividas a lo largo de los años.
Estoy aprendiendo a ver,en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dio.

Estoy aprendiendo,
¡Pero cómo es de lento el aprendizaje!,
¡Cómo es difícil amar, amar como Cristo amó!
Todavía, tropezando, errando, estoy aprendiendo...
Aprendiendo a no ver solamente ...mis propios dolores, mis intereses, mi ambición, mi orgullo, cuando estos impiden el bienestar y la felicidad de alguien !

¡¡Cómo es difícil amar, pero estoy aprendiendo!!.

AMOR Y LA PACIENCIA

Porque para amar se debe poseer PACIENCIA en los momentos en que el mismo amor te pone a prueba.
El verdadero amor se escribe con "P", porque para olvidar un mal recuerdo debe de existir PERDÓN antes que el odio entre a aquellos que se aman.

Amor se escribe con "P"... porque para obtener lo que deseas, debes de PERSEVERAR hasta alcanzar lo que te has propuesto.

El sincero amor se escribe con "P"... porque la PACIENCIA, el PERDÓN y la PERSEVERANCIA son ingredientes necesarios para que un amor perdure.

Porque amor es también.... una PALABRA dicha a tiempo...

Es el PERMITIRSE volver a confiar...

Es PERMANECER en silencio escuchando al otro...

Es esa PASIÓN, que nos llena de estrellitas los ojos al pronunciar el nombre del que amamos...

El amor se escribe con "P"... Porque son esas PEQUEÑAS cosas que nos unen al ser amado día tras día.

EL AMOR ES ...

El hombre estaba tras el mostrador, mirando la calle distraídamente.
Una niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra el vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto. Entró en el negocio y pidió para ver el collar de turquesa azul.

* "Es para mi hermana. ¿Puede hacer un paquete bien bonito?". -dijo ella.
El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó:
* ¿Cuánto dinero tienes?
Sin dudar, sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos.

Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz:
* "¿Esto alcanza?".
Eran apenas algunas monedas las que exhibía orgullosa.

* "¿Sabe?, quiero dar este regalo a mi hermana mayor. Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es su cumpleaños y estoy segura que quedará feliz con el collar que es del color de sus ojos"

El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, lo envolvió con un vistoso papel rojo e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.

* "Tome, dijo a la niña. Llévelo con cuidado".
Ella salió feliz, corriendo y saltando calle abajo.

Aún no acababa el día, cuando una linda joven entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó:
* ¿Este collar fue comprado aquí? "¿Cuánto costó?
* "Ah!", - habló el dueño del negocio. "El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente".
* La joven exclamó: * "Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas. El collar es verdadero, ¿no? Ella no tendría dinero para pagarlo".

El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven y le dijo:

* "Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar: ELLA DIO TODO LO QUE TENÍA".

El silencio llenó la pequeña tienda y dos lágrimas rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el pequeño envoltorio.

La verdadera donación es darse por entero, sin restricciones. La gratitud de quien ama no conoce límites para los gestos de ternura. Agradece siempre, pero no esperes el reconocimiento de nadie. Gratitud con amor no sólo reanima a quien recibe, reconforta a quien ofrece.